Gobierno impulsa histórica Ley Federal de Cine y Audiovisuales para modernizar el cine mexicano y adaptarlo a la era digital

Foto: Gobierno de México

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Ciudad de México. Con la intención de transformar de fondo el marco jurídico que regula a la industria cinematográfica nacional, la Secretaría de Cultura presentó la iniciativa de la nueva Ley Federal de Cine y Audiovisuales, misma que será remitida al Congreso de la Unión para su análisis y eventual aprobación.

La titular de la dependencia, Claudia Curiel de Icaza, explicó que la legislación vigente, promulgada en 1992, ya no responde a las dinámicas actuales del sector, particularmente ante el crecimiento de las plataformas digitales y la diversificación de formatos audiovisuales. Señaló que la normativa anterior concebía al cine principalmente como un bien comercial, mientras que la nueva propuesta lo reconoce como un derecho cultural vinculado a la identidad, la memoria colectiva y la participación social.

El proyecto incorpora un enfoque que prioriza la equidad en el acceso a apoyos públicos, el impulso a producciones pluriculturales y la apertura de convocatorias dirigidas a pueblos originarios y comunidades afromexicanas. Asimismo, contempla la descentralización de los estímulos para fortalecer la producción en distintas regiones del país.

Uno de los puntos más relevantes es la disposición para que al menos el 10 por ciento del tiempo de exhibición en salas comerciales se destine a cine nacional en horarios de alta visibilidad, con el objetivo de ampliar su presencia ante el público.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que la iniciativa integra el fomento cinematográfico directamente al Presupuesto de Egresos, eliminando la figura de fideicomisos vinculados al sector, lo que —afirmó— fortalecerá la transparencia en la asignación de recursos.

Durante la conferencia también se dio a conocer una propuesta complementaria para regular el uso de inteligencia artificial en el doblaje cinematográfico. La iniciativa reconoce la voz humana como un instrumento artístico único, por lo que establece que cualquier utilización deberá contar con autorización expresa e informada de los intérpretes, quienes además quedarían incorporados explícitamente a la Ley Federal del Derecho de Autor.