Protestas simultáneas paralizan carreteras del país: campo y transporte elevan presión al gobierno
Foto: La Jornada.
En una jornada de movilizaciones coordinadas, trabajadores del sector agrícola y del transporte llevaron a cabo bloqueos y manifestaciones en al menos once entidades del país, generando afectaciones en diversas vías estratégicas y reavivando el debate sobre las condiciones económicas del campo y la operación del autotransporte en México.
Las protestas se extendieron por estados como Morelos, Zacatecas, Tlaxcala, Estado de México, Veracruz, Baja California, Guanajuato, Nayarit, Tamaulipas, Chihuahua y San Luis Potosí. En estas regiones, los inconformes recurrieron al cierre parcial o total de carreteras, casetas y accesos industriales como medida de presión para exigir respuestas concretas a sus demandas.
Entre las principales exigencias del sector agrícola destacan la fijación de precios justos para granos como el maíz y el sorgo, mayores apoyos gubernamentales, reducción en el costo de insumos como fertilizantes y diésel, así como cambios en las políticas de comercialización que, aseguran, los colocan en desventaja frente a mercados internacionales.
Por su parte, transportistas manifestaron su inconformidad ante el incremento sostenido en los precios del combustible, además de denunciar condiciones de inseguridad en las carreteras del país, lo que —afirman— impacta directamente en sus operaciones y costos.
En Morelos, campesinos bloquearon la autopista Siglo XXI a la altura de Amilcingo, donde colocaron maquinaria agrícola y vehículos para impedir el paso. Durante la protesta, expresaron su rechazo a lo que consideran falta de atención institucional y retrasos en programas de apoyo, señalando también problemas logísticos que dificultan la comercialización de sus cosechas.
En Zacatecas, productores agrícolas se concentraron en accesos de una importante planta cervecera, donde la movilización derivó en momentos de tensión ante intentos por limitar el avance de los manifestantes. A pesar de los obstáculos, los inconformes lograron posicionarse en puntos clave para visibilizar su exigencia de soluciones al deterioro del sector.
En Tlaxcala, las protestas se desarrollaron bajo un fuerte dispositivo de seguridad, con bloqueos en tramos carreteros relevantes. Los manifestantes denunciaron la falta de diálogo con autoridades y expresaron preocupación por la presencia policial, al considerar que su movimiento es de carácter pacífico.
En el Estado de México, las movilizaciones impactaron la autopista México-Toluca, donde inicialmente se permitió el libre tránsito en casetas, pero posteriormente se restringió la circulación, provocando congestionamientos considerables y afectaciones a usuarios del transporte público.
Veracruz también registró bloqueos en su zona centro, donde transportistas exigieron medidas urgentes para frenar el alza en combustibles y mejorar la seguridad en rutas comerciales. Autoridades estatales reconocieron las demandas, aunque cuestionaron las afectaciones a terceros.
En Sinaloa, las protestas adoptaron una modalidad distinta: agricultores tomaron casetas, pero permitieron el paso libre de vehículos, en una acción simbólica para evidenciar su inconformidad sin impedir completamente la circulación.
En el Bajío, particularmente en Guanajuato, se reportaron cierres en carreteras federales clave, mientras que en Baja California una caravana de maquinaria agrícola derivó en el bloqueo de una vía estratégica que conecta la península con el resto del país.
Nayarit, Tamaulipas, Chihuahua y San Luis Potosí también registraron interrupciones parciales o totales en carreteras, con demandas similares centradas en la viabilidad económica del campo, seguridad y costos operativos.
En conjunto, estas movilizaciones reflejan un creciente descontento entre sectores productivos que consideran insuficientes las políticas actuales, y que han optado por acciones simultáneas para amplificar su exigencia de atención inmediata por parte de las autoridades federales.
