El presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública,  el morenista Alfonso Ramírez Cuéllar, pidió revisar y en su caso cancelar los gastos fiscales como exenciones, subsidios,  créditos fiscales, condonaciones, facilidades administrativas, estímulos fiscales, deducciones autorizadas, tratamientos y regímenes especiales al considerar que no han funcionado y la federación solo ha dejado de percibir ingresos por  casi 210 mil millones de pesos tan solo en el 2019.

En tanto que para el  2020, se estima que se deje de recaudar alrededor de  130 mil 584 millones de pesos por concepto de gastos fiscales.

Ramírez Cuéllar criticó que  los ingresos que se han dejado de recaudar por concepto de tasas diferenciadas, exenciones, subsidios,  condonaciones y  estímulos fiscales entre otras buscaron en su momento reducir la desigualdad en la distribución del ingresos y fomentar la inversión y el empleo pero  en la realidad no han funcionado adecuadamente y por el contrario, han ampliado las brechas de desigualdad.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda se estima que en 2019, por renuncias tributarias se dejaron de percibir  935,796 millones de pesos, lo que equivale al 3.7 por ciento del PIB, por ello “para mejorar las finanzas públicas es necesario revisar los esquemas actuales de recaudación y así evitar este tipo de pérdidas”, señaló el diputado.

La CEPAL define las renuncias  tributarias, como aquella recaudación que el fisco deja de percibir en virtud de la aplicación de concesiones o regímenes impositivos especiales. Su finalidad es favorecer o estimular a determinados sectores, actividades, regiones o agentes de la economía.

También se suele llamar a esta variable “renuncia tributaria”, aludiendo al hecho de que por esta vía el fisco desiste parcial o totalmente de aplicar el régimen impositivo general, atendiendo a un objetivo superior de política económica o social.

En el aspecto local, algunos estudios  señalan que las entidades dejan de percibir aproximadamente 17 mil millones de pesos debido a la utilización de manera parcial e ineficiente del potencial de sus bases de recaudación.

La OCDE sostiene que existe un creciente consenso internacional de que los incentivos fiscales rara vez generan los beneficios previstos, sin embargo, diversos países continúan introduciendo gastos fiscales por conveniencias políticas, pues a diferencia del gasto ejercido directamente, de los primeros  no se percibe un costo inmediato.

En ese sentido, el presidente de la Comisión de Presupuesto, afirmó que el diseño de los gastos fiscales debe hacerse de forma responsable y deben evaluarse constantemente para medir su efectividad y contrarrestar el efecto que han tenido de profundizar la brecha entre ricos y pobres y servir para negociaciones entre la clase política y los grupos económicos más poderosos.

En México, por ejemplo, la exención de IVA por servicios de enseñanza se trató de una medida con fines electorales a la que sólo la población más rica del país tuvo acceso y que sólo en 2017 representó una pérdida para el erario de alrededor de 2 mil 752 millones de pesos.

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