Por Alejandro Villegas…

Atemperados los ánimos, todo indica que la derrota en Hidalgo y Coahuila, fue asimilada con calma por el ciudadano presidente, quien ahora se enfoca en la elección intermedia.
Los ánimos del ciudadano presidente y su séquito se concentrarán en modificar la Constitución para que la consulta popular inherente al desempeño de sus antecesores se realice el mismo día de la jornada electoral, con el propósito de sacarle el mayor jugo posible.
Además, por supuesto de utilizar al máximo el foro de las mañaneras para dar rienda suelta a su labor proselitista, sin soltar el discurso del combate a la corrupción y al pasado.
La experiencia de Hidalgo y Coahuila, servirá al ciudadano presidente en particular y a Morena, en general, para ajustar la campaña, pero sobretodo para elegir a los candidatos ideales.
Una derrota en la elección intermedia, prendería sin duda los focos rojos en torno al proyecto de continuidad del ciudadano presidente.
Consulta
Avalada la consulta popular, por el Legislativo, ahora toca al árbitro electoral hacerse cargo de ella y sacarla adelante en los términos mandatados por el máximo tribunal del país.
Los costos y la logística correrán, sin duda, en paralelo al proceso electoral intermedio.
Y con ello, se terminará de demostrar que en México, como en los mejores tiempos del priismo más recalcitrante, el presidente dispone y su voluntad se acata en todos los rubros y por parte de todos los actores del sistema político mexicano.
El voto del electorado, ya será otra cosa.

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