Por Alejandro Villegas…

Gamma y Delta ponen a prueba el temple del ciudadano presidente. Tiene ante sí la oportunidad de mostrar su cercanía con el pueblo bueno, los damnificados en particular y la ciudadanía, en general.
Está ante la oportunidad de apoyarlos y no solo tomarse la foto, demostrar una diferencia de fondo, con el pasado que tanto crítica.
Ahora es cuando se deben invertir los recursos derivados de la austeridad republicana. Es el momento de poner primero a los pobres, a los damnificados.
Por supuesto que la presencia de la Guardia Nacional, Sedena y Marina, junto con la Coordinación Nacional de Protección Civil son apreciadas, pero los damnificados requieren de apoyo económico para salir adelante.
Los gastos contingentes derivados de los estragos causados por fenómenos naturales no son menores. Ni admiten dilación.
Bajo las actuales circunstancias al pueblo bueno poco le importa quien gobierne o si hay o no fideicomisos, lo que demandan los damnificados es atención. Apoyo que vaya más allá de las palabras.
Fideicomisos
La extinción de los fideicomisos avanza sin dilación en el Legislativo.
Los argumentos en pro y contra están expuestos, la ciudadanía ya tendrá tiempo y oportunidad de apreciar hasta donde será benéfica o perjudicial la medida.
Por lo pronto, la desaparición de los fideicomisos puede darse como un hecho.
Ya habrá tiempo de ver hasta donde llega la transparencia en el uso, control y destino de los recursos que se contemplan.

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