Por Alex Villegas..

La de 2021 será una elección que pondrá a prueba a Morena y la figura de líder de Andrés Manuel López Obrador.
La composición del mapa geopolítico nacional variará no solo por las gubernaturas y congresos locales que estarán en juego.
La pieza más importante, sin duda, será la Cámara de Diputados que podría reforzar su posición de cogobierno, y en su momento de fiel de la balanza, primordialmente en el rubro presupuestario, vital para el funcionamiento de toda administración.
La apuesta de Andrés Manuel López Obrador es por la reafirmación del respaldo popular para garantizar la continuidad de la 4-T. Requiere, como lo ha tenido hasta el momento del acompañamiento armónico del Legislativo durante la segunda mitad de su administración para impulsar la continuidad de Morena en el poder.
Por su parte, la oposición con el PRI y el PAN a la cabeza, buscarán posicionarse como una mayoría sólida en la Cámara de Diputados para influir en las decisiones sobre el rumbo del país.
En el punto medio, Morena como partido político tendrá no solo que designar candidatos solidos sino superar los inconvenientes que enfrenta en estos momentos su ex dirigente nacional, que proyectan la sombra de la corrupción y malos manejos sobre esa organización política.
Cada uno de los participantes, incluido el presidente López Obrador, quien desde ahora se ha declarado como un abierto supervisor del Instituto Nacional Electoral, desarrollará sus estrategias con miras a obtener los mejores resultados de la elección intermedia que a querer o no estarán influenciados por los efectos de la pandemia, primordialmente en los rubros de economía, empleo y salud.
Hoy más que nunca los resultados que arroje el gobierno en los próximos meses pesarán en el ánimo del electorado.
Y a ello, habrá que dar especial seguimiento, para comprender los eventuales resultados.

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