Por Alejandro Villegas..

El ciudadano presidente insiste en cambiar los valores de la colectividad para lograr un cambio social, como parte fundamental de la 4T, pero pretende ignorar el peso de la realidad.
Así de la cartilla moral pasó a la presentación de la guía ética que busca robustecer los valores y abonar el terreno de la recomposición social.
Sin duda, el propósito del ciudadano presidente es loable y digno de reconocimiento, pero deja de lado la apreciación de la realidad que viven de manera cotidiana millones de mexicanos.
Las condiciones que obligan a no pocos a trasgredir la ley, las normas e incluso a ingresar a las filas del crimen organizado, como última opción para seguir de frente.
La buena conducta y el respeto a los principios que deben inculcarse desde el seno familiar, primordialmente por los padres, requieren de condiciones ideales en el plano económico y de salud, primordialmente, que se reflejen en una adecuada calidad de vida.
Sin ello, los propósitos y programas del ciudadano presidente, no pasan de ubicarse en el plano de los buenos deseos y el anhelo de un mundo ideal, que está muy lejos de concretarse, porque cuando la situación se complica en muchos hogares, primordialmente en el plano personal, la moral y la ética muestran su fragilidad.
Aniversario
A escasos días de que inicie el tercer año de gestión del ciudadano presidente, la situación del país lejos de ser favorable, en los planos económico y de salud parece complicarse.
La información sobre los avances en el combate a la corrupción del pasado, palidecen frente a las proyecciones económicas y el número imparable de decesos por COVID-19.
Sin embargo, el positivismo del ciudadano presidente, se mantiene, y, en consecuencia, habrá que esperar que dé muestra de ello en el mensaje que con toda seguridad habrá de enviar a la nación, en ocasión del inicio de su tercer año de mandato.

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