Por Alejandro Villegas
De un escenario de tragedia el ciudadano presidente busca pasar a otro de celebración, en una suerte de transmutación mágica que supere los estragos económicos, sociales y de salud que padece el país.
Vía decreto verbal, el ciudadano presidente establece que 2021 será un año de celebraciones que proyectarán la grandeza de México.
Como si con el recurso verbal, se pudiera dar vuelta a la página y dejar de atender las prioridades de la colectividad.
Con el argumento de conmemorar el bicentenario de la consumación de la Independencia, entre otras fechas que se resaltarán en 2021, el ciudadano presidente busca superar el escenario que afecta no sólo a México, sino al mundo.
La añeja conseja que plantea brindar al pueblo pan y circo, parece resurgir, con el propósito de que las y los mexicanos dejen de lado los estragos de una pandemia que difícilmente se superará por completo durante el próximo año.
Es más que claro que la agenda del ciudadano presidente es muy distinta de la que tiene ante sí la colectividad, y busca permanecer en ese país de ensueño en el que triunfa la 4T y vence a los conservadores.
Fideicomisos
La extinción de los fideicomisos representa un severo golpe a diversas actividades y obligaciones, aunque proveerá al ciudadano presidente de recursos para tratar de superar la pandemia.
De los 109 fideicomisos por desaparecer sobresalen el de atención en casos de desastre y el de apoyo a actividades científicas y la tecnología.
Los 68 mil millones de pesos serán de mucha utilidad al ciudadano presidente, pero habrá que ver el nivel de afectación que tendrá su desaparición, por ejemplo, en la atención a la población en casos de desastres naturales.
La 4T arrasa con todo, pero al parecer no siempre de la manera más adecuada. Pareciera que buscan derruir el pasado, para erigir su nueva versión de país.
Al margen los recursos que se invertirán en los anunciados festejos de 2021, bien podrían aplicarse en la atención de la pandemia.

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