Por Alex Villegas..

El ciudadano presidente se mantiene alejado de cualquier nivel de confrontación con su homólogo estadounidense, a pesar de sus declaraciones sobre el COVID-19 en México y el afamado muro.
Su visión por el momento, no se enfoca en atender ese tipo de señalamientos, aunque provengan de un emisor con alta influencia como es el presidente estadounidense.
El ciudadano presidente evita los duelos declarativos, al tiempo que enarbola la bandera del respeto.
Poco le importa que el presidente Trump sugiera poner más atención a los efectos del COVID-19 en México que, en su país, quizá porque lo entiende como una suerte de distractor, pero en lo interno, aparece poco tolerante ante las informaciones locales que exhiben que la pandemia aún no está controlada.
En el plano interno, día a día se confirma que la pandemia está lejos de ser domada, al tiempo que se establece una carencia de coordinación con las autoridades estatales, sobre todo en lo que hace al semáforo epidemiológico.
Evidentemente, el ciudadano presidente se mantiene atento a su propia agenda, en la que, por el momento, su principal preocupación radica en mantener sus niveles de aceptación y popularidad de cara a la elección intermedia.
Ciclo escolar
A estas alturas del paso de la pandemia en México, el COVID-19 parecer estar estacionado, por lo que es poco probable que el próximo ciclo escolar se desarrolle de manera presencial.
En tanto maestros y personal académico se preparan para enfrentar el reto, para el grueso de alumnado, la situación es tan incierta como que aún no hay un estado del país con el semáforo epidemiológico en verde.
Consecuentemente, todo indica que la educación en línea permanecerá vigente y con la reactivación económica en marcha, se complicará el panorama para muchas familias, por lo que hace al cuidado y protección de los infantes en el hogar.

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