La diputada federal del PRI, Hortensia Noroña Quezada propuso, mediante una iniciativa reformar la Ley General de Partidos Políticos, a fin de terminar con la manipulación de los cargos de elección popular para fabricar “mayorías artificiales” y evitar se defraude la voluntad popular y rompa el equilibrio democrático.

“Fortalecer los procesos electorales y procurar el debido ejercicio de los cargos de elección popular o de representación proporcional, acabará con el hábito de muchos partidos políticos de utilizar los cargos de elección como botines políticos, o bien, moneda de cambio, cuña de presión o incluso, como un mecanismo de revancha político-electoral”, estableció.

El cambio planteado a la ley consiste en: conservar la posición del cargo de representación popular al cual se haya accedido, una vez concluido el proceso electoral, ya sea bajo la vía del voto directo o de mecanismos de representación proporcional, pero en caso de que el ciudadano decida renunciar o cambiar de partido político o afiliación partidista, deberá dejar el cargo para ser sustituido por el instituto político que lo postuló.

La reforma, dijo, garantiza credibilidad a los procesos electorales, pues no se puede consentir que, un individuo que obtuvo mayoría de votos y está amparado y respaldado por los principios, la ideología y plataforma política del partido, sea rehén de un interés personal o de otra opción política distinta.

“La ciudadanía le otorgó, por voluntad propia y elección libre, su confianza, pero si la persona decide irse del partido, simplemente renuncia y deja la posición legítimamente ganada al partido político que la apoyó en campaña y la financió”, concretó la legisladora por el estado de Jalisco.

La diputada Noroña Quezada en la exposición de motivos, señaló que en la práctica hay vicios; los cargos conferidos mediante el voto, se utilizan para inclinar balanzas o preferencias de manera artificial.

Porque ha sucedido que una persona accede a una posición de representación popular, pero una vez en el cargo renuncia y con ese movimiento y de manera automática, al partido político que la nominó se le arrebata la posición que ganó legítimamente en las urnas.

Insistió, aquí opera el voluntarismo por encima de la voluntad popular, la conveniencia de intereses particulares, avasallando la elección de la mayoría y hoy por hoy, en las elecciones se vota por un partido y una persona que representan, un proyecto común; por ello, en los cargos a los cuales se accede, debe de ser al menos, ese mismo partido representado el que debe llegar al final de la encomienda, porque deberá ser también el que rinda cuentas.

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