La tarde de este martes se congregaron frente a la Casa Blanca cientos de manifestantes para exigir el término de la brutalidad policial contra los afroamericanos y celebrar también el que esperan sean el final del gobierno de Donald Trump en la presidencia del país.

La multitud, formada en su gran mayoría por simpatizantes de Joe Biden, se reunió para esperar los resultados en un ambiente festivo, con música funk y de un género propio de la zona de Washington conocido como go-go.

“Estoy aquí para celebrar, espero ver que el presidente se vaya, que haya una celebración temprano”, contó a la AFP Malik Williams, un consejero de una escuela en el estado vecino de Maryland de 27 años.

Williams está confiado en la derrota de Trump, sobre todo debido a que los votos por anticipado “rompieron récords”, ya que más de 100 millones de electores sufragaron antes del día de la elección, algo nunca visto en la historia de Estados Unidos.

Otros llegaron de más lejos para estar en Washington el día de las elecciones.

Concetta Leanza, de 34 años y Ruby Estoy, de 40 años, votaron “cuando se abrieron los recintos” el 24 de octubre en el estado de Florida, donde viven. Llegaron a la capital de Estados Unidos el domingo.

“Vinimos aquí a sentir la energía y a estar aquí y para asegurarnos de que nuestras voces sean escuchadas”, dijo Estoy.

Tienen previsto retirarse cuando caiga la noche por precaución, en medio de constantes rumores sobre la posibilidad de violencia en la jornada que circulan en las redes sociales.

El barrio de oficinas que rodea este paseo es testigo del nerviosismo y todos los edificios están tapiados, con las ventanas cubiertas por placas de madera, y hay un importante dispositivo policial.

Lori Ricks quiere “desalojar” al magnate republicano de la Casa Blanca.

“Esto nunca había pasado antes de una elección. Nunca habían tenido que enrejar la Casa Blanca y tapiar las ventanas para una elección”, contó Ricks.

Algunos tratan de entablar un diálogo con los pocos partidarios del mandatario. Chris, un joven negro de 29 años, repasa sus argumentos, sin éxito.

Pese al diálogo de sordos, se siente feliz de haberlo intentado. “El diálogo siempre ayuda mientras uno sea educado”, contó.

“No importa lo que pase, no queremos destruir nuestro país, hay que intentar todos juntos mejorar la situación de cada uno”, reflexionó.

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