Por Alejandro Villegas…

Gamma y Delta, los fenómenos naturales que causan estragos en territorio nacional cuestionan de manera directa la eventual desaparición de fideicomisos como el Fonden, que festina el ciudadano presidente.
La fuerza de la naturaleza en contra de la voluntad política.
A la complicada situación económica del país, se suman los estragos propios de la temporada, derivados de huracanes, ciclones y tormentas tropicales, que impactan lo mismo en la producción del campo, que en el patrimonio de miles de familias y por supuesto la infraestructura carretera.
Además de poner a prueba la capacidad de coordinación y colaboración entre los distintos niveles de gobierno, dejando de lado todo sesgo partidista.
Más allá de la solidaridad social y el apoyo entre gobiernos, en lo inmediato, queda en evidencia la necesidad de que fideicomisos como el Fonden permanezcan o bien se perfeccione su operación.
Las administraciones federal, estatales y municipales requieren de un flujo de recursos que garantice, en el corto plazo, la atención de las necesidades sociales, así como la reparación de los daños.
Los estragos de los fenómenos naturales y sus efectos, en el desarrollo social cotidiano, no pueden estar en juego.
Si bien algunos fideicomisos pueden desaparecer o reestructurarse sin mayores consecuencias, otros como el Fonden, deben ser cuidadosamente tratados.
Ajustes
La modificación de los esquemas de clasificación de los casos de COVID-19 que realizó la Secretaría de Salud, pone de manifiesto que aún no se tiene claridad sobre el tema y su registro.
Pareciera que las autoridades del sector salud, con el ciudadano Hugo López Gatell, están tratando de aprender sobre la marcha.
Ello, al tiempo que todo indica que el país rebasará con mucho, los cien mil decesos por COVID-19 en 2020, en tanto que la obtención y eventual aplicación de la vacuna de la que se habló con tanta insistencia, en el pasado reciente, ha pasado a un segundo plano.

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